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LA CREATIVIDAD EN EL PSICOANALISIS. (Cont.)

 

DESARROLLO.

 Comenzaremos la  primer  etapa de  nuestro  itinerario   con  la  obra  de  Freud, el  creador  del  psicoanálisis. El  punto  de  partida   que  elegimos  es  el  concepto  de  sublimación  que  la  define  como  ( 3 )  :

  proceso  en  el  que  las  fuerzas  instintivas  sexuales  son  desviadas  de  sus  fines  sexuales  y  orientadas  hacia  otros  distintos, proporcionando  poderosos  elementos  para  todas  las  formaciones  culturales “.

 Laplanche  J.  Y   Pontalis  J.B. ( 4 )  hacen  referencia  que  Freud   describió   como  una  de  las  actividades   de  sublimación, principalmente  a  la  actividad  artística  y  la  investigación  intelectual. ( El  subrayado  es nuestro ).

Comentan  éstos   autores  que  en  el  término  sublimación  evoca  a  la  vez la  palabra  sublime,  que  se  utiliza  en  bellas  artes  y  que  designa  una  producción  que  sugiere  grandeza  y  elevación.  

Por  otra  parte  descomponiendo   la  palabra  sublimación  nos  encontramos  con  que  “su”  significa   hasta  y  “blimación” significa dintel  (5) coincidiendo  su  etimología   con  la  idea  de  elevación.

Por  último  sabemos  que  en  química  se  utiliza  el  término  sublimación  para  designar  el  proceso  por  el  cual  un  cuerpo  pasa  del  estado   sólido  al  estado  gaseoso.

Freud  explica  con  el  concepto  de  sublimación  (desde  el  punto  de  vista  económico  y  dinámico) actividades  sostenidas  por  un  deseo  que  no  apunta  en  forma  manifiesta  hacia  un  fin  sexual, por  ejemplo: la  creación  artística.(6).

En  su  obra “ Tres  ensayos  para  una  teoría  sexual , la  sexualidad  infantil” (7), Freud  entiende  que  la  sublimación es  el  tercer  desenlace  al  que  puede  llegar  una  disposición  anormal, lográndose  por  medio  de  la  sublimación  una  elevación  de  la  capacidad  de  rendimiento  psíquico  y  dice  que  se  halla  aquí,  una  de  las  fuentes  de la  actividad   artística.

Así  entonces, Freud  enuncia  una  relación  mixta  entre  la  capacidad  de  rendimiento,  la  perversión  y  la   neurosis, como  formas  de  descarga  de  la  excitación  superflua  de  la  líbido.

Podemos  considerar  de  acuerdo  con  Laplanche  y  Pontalis (8), que  Freud  con  la  introducción  del  concepto  del  narcisismo  anticipa  otra  idea:  la  existencia  de  un  tiempo  intermedio  que  existiría  entre  la  transformación  de  una  actividad  sexual  en  una  actividad  sublimada  (dirigiéndose  ambas  hacia  objetos  externos  independientes).

Este  tiempo  intermedio, permitiría  la  retirada  de  la  líbido  sobre  el  yo,  que  haría  posible  la  desexualización.

La  sublimación  entonces  es  una  salida  del  narcisismo.

A  este  respecto  podemos  citar   que  Freud   en  “ Introducción  al  narcisismo”(9) se  pregunta:  “ ¿ porqué  la  vida  anímica  se  ve  forzada  a  pasar   las  fronteras  del  narcisismo  e  investir  de  líbido  objetos  exteriores ?  ... dicha  necesidad  surge  cuando  la   carga   libidinosa  del  yo  sobrepasa  cierta medida.  Un  intenso  egoismo  protege contra  la  enfermedad, pero, al  fin  y  al  cabo,  hemos  de  comenzar  a  amar  para  no  enfermar, y  enfermaremos  en  cuanto  una  frustración  nos  impide  amar” .

De  lo  citado  precedentemente   nos  interesaría   destacar  que  en  este  punto,  nos  surge  la  idea  de  plantear,  una  cierta  analogía  con  los  postulados  de   Winnicott  con  relación  a  la  existencia  de   una “ zona  intermedia  de  la  experiencia “  donde  se  encuentran  los  objetos  y  fenómenos  transicionales,  tema  que  desarrollaremos  más  adelante. 

Volviendo a Laplanche y Pontalis éstos autores encuentran una simili­tud en éstas  últimas  ideas citadas de Freud, con el pensamiento  de  M. Klein, quien ve en la sublimación una  tendencia a  reparar  y  a  res­taurar el objeto "bueno”,  que ha sido hecho pedazos por las pulsiones agresivas.

Entraremos ahora en la segunda etapa de nuestro camino, que implica acercarnos al desarrollo hecho por M. Klein del concepto de sublirnación, (l0) autora que amplió lo formulado por Freud apoyándose en el análisis infantil.

Postula  M. Klein el origen de la sublimación  ya en los primeros años del  niño, adelantando así la formulación de  Freud que consideraba que la sublimación se iniciaba  en el  período de latencia.

La autora  inglesa  sostiene que la capacidad de sublimar, permite supo­ner que la persona que permanece sana, logra hacerlo justamente  por  tener una mayor capacidad para  sublimar  en  un estadio  temprano del  desarrollo de su yo.

Afirma que se llega a la neurosis, por no tener suficiente capacidad de sublimación y que además, probablemente también le faltaba la capacidad para el mecanismo de represión  exitosa.

Dice que el grado en que están  presentes las capacidades, en una  per­sona, están  determinadas, además de los factores constitucionales, por otros factores libidinosos.

Uno de los factores básicos es la catexia libidinosa de una tendencia  del yo y que es un componente constante de todo talento e  interés. Concluye  M. Klein que es de gran importancia el factor accidental.

Consideramos nosotros  que  esto es muy importante de tener en cuenta, debido a que muchas opiniones, sostienen el carácter innato del talento, en cambio M. Klein con su punto de vista  permite un punto  de  apoyo  fructífero a nuestro entender para el estudio del desarrollo de la capaci­dad creativa y de los factores  que la estimulan.

Tema este al cual re­tornaremos en las conclusiones.

Con respecto a como se produce la sublimación  M. Klein afirma que es por medio de la formación de símbolos, que sería la fijación de las fantasías libidinosas  en  forma  simbólica  sexual,  sobre  objetos, actividades  e  intereses especiales.

Por lo dicho por la autora, estamos tentados a pensar que aquí  también  existe un  puente  que  permite  el   pasaje  de  la  líbido  hacia  objetos exte­riores,  y ese  puente sería entonces  “ la formación  de  símbolos "  que  nos  resulta semejante  a  ese  "tiempo  intermedio" del cual  habla  Freud.

M. Klein  afirmaba que el desarrollo de un interés  por el  arte o de un talento creador, dependerían en  parte de las riquezas e intensidad de las fijaciones y fantasías representadas en la sublimación y que el  genio parece posible cuando todos los factores involucrados están pre­sentes con tal abundancia como para hacer surgir agrupaciones únicas,  configuraciones de unidades que mantienen cierta similitud esencial  unas con otras refiriéndose a las fijaciones libidinosas.

Por último  M.Klein  concluye en éste artículo, que las fijaciones libidinosas determinan la génesis de las neurosis y también de la sublima­ción, y que por algún  tiempo  marchan  juntas.

Acá es donde M. Klein sos­tiene que es la fuerza de la represión la que va a determinar si se  convertirá  en  sublimación  o  neurosis.

Plantea entonces que el análisis infantil tiene posibilidades, porque  puede sustituir la represión por la sublimación y de ésta manera, trocar el camino hacia la neurosis por el que conduce al desarrollo de talento.

Y este es el momento de introducirnos brevemente en la  tercera etapa de nuestro recorrido, vamos entonces a considerar el articulo de Hanna Segal "Notas  sobre  la  formación  de  símbolos "  (11).

La autora comienza por  relacionar  los  puntos  de  vista  de  E. Jones  con respecto a los conceptos de   sublimación  y  simbolización  y   resumiendo  los puntos de vista de éste, dice que cuando un deseo debe ser rechazado a causa de un conflicto y re­primido,  puede expresarse en forma simbólica y el objeto del deseo, reprimido puede ser sustituido entonces por un símbolo.

Pero la afirmación de E. Jones de que los símbolos se forman donde  no  existe sublimación, dio  lugar  a  la  polémica.

M.     Klein no estuvo de acuerdo y trató  de mostrar que  el  juego  de  niños - actividad  sublimada -  es  una  expresi6n  simbólica de ansiedades y deseos. Pero  según   H.  Segal  la  diferencia  es  simplemente  una  cuesti6n   de termino­logía.

H. Segal  señala  que  la  formación de símbolos en la posición depresiva, necesita  alguna inhibición  de  los  fines  instintivos  directos  relacionados con el objeto original y por eso los símbolos se vuelven  útiles  para  la   sublimación.

Los  símbolos, creados  primero  internamente,  pueden  luego  ser reproyectados  hacia  el  mundo  externo,  revistiéndolo  con  un  sentido simbólico.

En  este  punto  coinciden  Freud,  M. Klein  y  H. Segal.

Hanna  Segal, considera que un logro  nuevo  de  la  posición   depresiva  es  la capacidad de simbolizar. Recordemos que es característico de la  posici6n depresiva,  según  M. Klein  la  recreación del objeto totalmente des­truido.

Me  parece  necesario  a  ésta  altura  definir  con    más  precisión  el  termino símbolo, y siguiendo a H. Segal,  podemos decir que viene del griego  y significa: echar  junto, unir,  integrar.

El  proceso  de  la  formación  de  símbolos  es  según  el  modo  de  ver  de H. Segal  un  proceso  continuo  de  juntar  e  integrar  lo  interior  con  lo exterior, el sujeto con el objeto y las experiencias más  antiguas con las más recientes.

 

CONTINUAR






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