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LA CREATIVIDAD EN EL PSICOANALISIS. (Cont.)

 

Llegamos así a la cuarta etapa en nuestro camino, y es nuestro in­terés introducir los conceptos que Winnicort (12) desarrolla.

Este autor postula la existencia de una  " zona  intermedia  de  experiencia", donde se encuentran los objetos y fen6menos que denomina: transicionales.

Afirma que dicha zona intermedia de experiencia, a la cual contribuyen  la realidad interior y la vida exterior, se corresponde con la primera posesión, y está  ubicada  entre  lo  subjetivo  y  lo que se percibe en forma obje­tiva.

En el desarrollo del niño pequeño, aparece una tendencia a entretejer en la trama personal objetos distintos que -yo- y en cierta medida,  estos  objetos representan al pecho materno.

Luego de otras consideraciones sugiere que los fenómenos  transicionales empiezan a aparecer desde los 4 a 6 meses, hasta los ocho a doce  y  que posteriormente  en el desarrollo normal del niño los objetos y fenómenos transicionales van perdiendo gradualmente significación, se van volviendo difusos y se extienden a todo el territorio intermedio entre la "realidad psíquica interna” y el "mundo exterior", tal como lo perciben dos perso­nas en común, es decir a todo el campo cultural, lo que abre el camino  para abarcar el juego, la creación y apreciación artística, entre otras  actividades.

Tenemos que aclarar que para Winnicort, el objeto transicional no es un objeto interno, es una posesión,  pero para el  bebé  tampoco es un objeto  exterior.

Luego  continúa  Winnicort, otorgándole  una gran importancia a la ilu­sión, tarea para la cual es fundamental la actitud de la madre del  bebé, (o de quien cumple esa funci6n) en cuanto le permita al princi­pio, la posibilidad de crearse la ilusi6n de que el pecho de la madre es parte de é1 y posteriormente la tarea de la madre consistirá  en  desilusionar  al bebé en forma gradual.

El bebé  crea el pecho una y otra vez a partir de su capacidad de amor o de su necesidad y se  desarrolla un fenómeno subjetivo, que llamamos  pecho materno.

Se establece una relación entre lo que se percibe en forma objetiva y lo que se concibe de modo subjetivo.

Para Vinnicott entonces no hay salud para el ser humano, si este no  fue iniciado lo bastante bien por la madre.

La zona inmediata a que se refiere, es la que se ofrece al bebé  entre la creatividad primaria y la percepción objetiva basada en la  prueba de la realidad.

Además considera  Winnicott que la tarea de aceptación de la realidad nunca queda terminada, que ningún ser humano se encuentra libre de la tensión de vincular la realidad interna con la exterior, y que el ali­vio de ésta tensión lo proporciona una zona intermedia de experiencia, ( citando aquí a  P. Riviere) que no es objeto de ataques, en la que se encontrarían, las artes, la religión, etc.

Dicha zona es una continuación directa de la zona de juego del niño pequeño.

En el capítulo "El juego" del libro citado anteriormente, sostiene Winnicott, que quizá solamente en el juego, tanto el niño o el adulto están  en libertad  de ser creadores, y  surge  ésta  consideración  como un. desarrollo lo de su concepción sobre los fenómenos transicionales.

Ubica el juego y la experiencia cultural, en un espacio potencial entre la madre y el bebé  mientras  que  la realidad psíquica interna se ubica­ría dentro de los límites de la personalidad del individuo y la realidad exterior fuera de esos límites.

En esa tercera zona de espacio potencial, sobre la que se basa Winnicott para el desarrollo del tema creatividad, teniendo presente la influencia del ambiente sobre el desarrollo emocional del individuo.

Afirma Winnicott que el individuo descubre su persona sólo cuando se muestra  creador y para tratar en la clínica a los pacientes que necesitan ayuda y buscan su persona, debemos conocer  la  creatividad  misma.

Acá  es necesario aclarar que Winnicott diferencia el tipo de creatividad que considera solo el aspecto artístico (al que le reconoce su va­lor) de otra que tiene una concepci6n más abarcativa y propone el estudio de la creatividad como característica de la vida y del vivir en su totalidad.

Si el individuo lo consigue, éste puede integrarse y actuar como una  unidad,  (no en defensa contra la ansiedad) sino como expresión del  "yo soy" ,  estoy vivo, soy yo mismo  y  concluye  que  a  partir de ésta  posición  todo  es  creador.

Internándonos ahora, más profundamente en la propuesta de Winnicott   llegamos a lo que el considera que es lo que hace que el individuo sienta  que la vida  vale la pena de vivirse, y es por sobre todo,  la  apercepción  creadora.

Su  teoría, por lo tanto enuncia que  vivir en forma creadora  es un estado saludable, y que por el contrario el acatamiento es una base enfermiza para la vida.

La creatividad para Winnicott es un universal. Corresponde a la condición de estar vivo.

El paso siguiente que da Winnicott es la formulaci6n de la existencia de un "impulso creador", claro está  que no sin una gran dificultad y con una prudencia extrema, que a nuestro juicio se manifiesta en la frase que a continuación transcribimos en forma textual.

" No es  inevitable que nadie logre  explicar  alguna vez el  impulso  creador  y  es  improbable  que  a1guien  quiera  hacerlo, pero resulta posible establecer el vínculo entre el vivir creador y el vivir mismo y se pueden estudiar las razones por las cuales existe la  posibilidad de perder el primero y que desaparezca el sentimien­to del individuo, de que la vida es real o significativa".

Queremos destacar que ésta  concepción implica la posibilidad de que el ser  humano pueda convertirse en  una unidad  integrada  en términos tanto de  espa­cio como de tiempo, pueda entonces vivir en forma creadora y tener una  existencia  como  individuo.

Winnicott afirma que se puede ver la salud en términos de fusión  de  los  im­pulsos eróticos y destructivos,  entonces debemos examinar la agresión   y  la  fantasía  destructora, poniendo el acento en el factor ambiental, en el  sentido de un ambiente que satisface o no, las necesidades de dependencia  del  bebé. 

Por otra parte Winnicott menciona que la creatividad es uno de los denominadores comunes, que comparten todos los hombres y mujeres.

Finalmente Winnicott, reconoce la importancia de la disociación (que ob­serva a través de la clínica) existente en algunos hombres y mujeres,  res­pecto a elementos masculinos y femeninos y descubre una  vinculaci6n  del elemento  masculino con el impulso relacionado con los objetos, en tanto le otorga como  característica al elemento femenino la relación de objeto que es identidad, y que proporciona según  sus palabras, la base para  "ser"  y luego  más  adelante, para el sentimiento de persona.

CONCLUSIONES:

En primer lugar vamos a destacar, cuales son a nuestro juicio los concep­tos principales que encontramos en el recorrido realizado de los distin­tos autores, y cuales son los puntos de contacto entre sus teoría

Freud nos habla de que la sublimación  es un proceso que consiste en el desvío de fuerzas instintivas sexuales, (lo que implica elementos energéticos, económicos y además dinámicos), y su orientación hacia un fin no  sexual, sino por ej. a fines culturales y entre ellos la creación artística y dijimos luego que plantea la existencia de un "tiempo intermedio"que permitiría el pasaje de la actividad sexual a la actividad sublimada, lográndose  así una salida del narcisismo.

M.Klein encuentra en la sublimación una  motivación, que  define como  la tendencia a reparar,  a  recrear el objeto bueno que ha sido dañado por   los impulsos agresivos.

Sabemos también que M. Klein  postula un desarrollo más temprano del proce­so de sublimación descripto por Freud y acentuando la autora inglesa la importancia de los factores accidentales, además de los factores  constitucionales.

Cuando  M. Klein  nos habla de  como se produce el proceso de sublimación, hace  referencia al  concepto de formación de símbolos, entendiendo por tal, la   fijación  de fantasías libidinosas en forma simbólica sexual sobre objetos, actividades e intereses especiales.

Hanna Segal nos dice que los símbolos se vuelven  útiles para la sublimación y que los símbolos son creados primero internamente y luego son reproyectados hacia el mundo exterior.

Asegura que el logro de la capacidad de simbolizar pertenece a la posición depresiva.

Afirma que la formaci6n de símbolos es un proceso de juntar e integrar lo  interior con lo exterior, el sujeto con el objeto.

Winnicott,  postula una zona intermedia de experiencia, entre la reali­dad  interior y la vida exterior. En esa zona ubica a los objetos y fenómenos  transicionales. Luego estos van perdiendo significación y van  dando lugar  al  juego y a  la  actividad creativa.

Pone el acento en la importancia de la actitud de la madre en la constitución de ese espacio de ilusión, para permitir al bebé, la creación de un pecho materno.

Va a ir estableciendo una relación entre lo que perci­be en forma objetiva y lo que se concibe de modo subjetivo. De la  resultante  de ésta  relaci6n  va  a depender la salud del ser humano.

Posteriormente, define como un espacio potencial  entre el  bebé  y la madre, esa zona donde ubica el juego y la actividad creativa, teniendo en cuen­ta la influencia del ambiente sobre el desarrollo emocional del individuo.

Afirma que solo el individuo descubre su persona, cuando tiene un vivir creador, que le va permitir integrarse y sentir que estar  vivo y a partir de esa posición, todo es creador, lo que implica, vivir en un estado saludable.

La creatividad para Winnicott es un universal y  postula la existencia de  “un impulso creador".

Luego de  éste breve resumen, de los conceptos de  estos autores, comenzaremos a entretejerlos con el fin de conformar nues­tra propia trama.

La idea de,  "el tiempo intermedio" que según Freud permite el retiro de la líbido sobre el yo (narcisista) y hace posible la desexualización  y  la sublimación (salida del narcisismo),  se relaciona según  nuestro  entender  con  lo  propuesto  por M.Klein  en el sentido, que la sublimación  se alcanza por la formación de símbolos, que es la  fijación  de fantasías libidinosas en  forma simbólica sexual sobre objetos, actividades e intereses especiales  (creación  artística)  y  acá   encontramos  también  una  intersección con  las formulaciones de  H.Segal  sobre los símbolos y su utilidad para la  sublimación  y  como los símbolos (creados primero internamente) pueden  luego  re-proyectarse  hacia el mundo exterior, todo lo cual se puede integrar adecua­damente con las ideas de Winnicott y con su concepción de una zona inter­media  de experiencia, entre la realidad  interior y la vida  exterior. 

En  ésta zona ubica  a los objetos y fenómenos transicionales. Luego estos van perdiendo significación y van dando  lugar al juego y a la actividad crea­dora.    

Espacio  potencial entre el bebé  y  la  madre, y  la  influencia  del  am­biente sobre el desarrollo emocional del individuo.

Observamos que todos los autores citados, con distintos términos, coin­ciden en la postulación de la existencia de un tercer elemento, llámese  una  tercera zona, o de un tercer espacio, o de un tercer tiempo que sería el resultado, de la intersección de dos mundos, entre el yo y el no yo, entre lo subjetivo y lo objetivo, entre lo interior y lo exterior.

Por lo tanto creemos nosotros que es de fundamental importancia tratar de acercarnos a la comprensión de ésta tercera zona, de este pasaje,ya que de la forma que el bebé  lo transite,  va  a depender su futuro, su actitud creativa  y  su  salud.

Freud nos enseñó la importancia de la salida del narcisismo  hacia  la Sublimación  descargando la libido para no enfermarnos.

M. Klein  nos   amplió el panorama mostrándonos como por medio de la formación de símbolos  podíamos  alcanzar  la  sublimación.

H. Segal  indicándonos  la  impor­tancia de los símbolos y el proceso de integración  y  unión  entre  lo   interno  y  lo  externo  y  por  último Winnicott  a  través  de  su  zona  inter­media de experiencia, donde ubica a los objetos y fenómenos transicionales, y destaca la importancia de la madre en la creación de esa  zona para el futuro desarrollo emocional del individuo.

Intentaremos ahora formular algunas consideraciones propias, que nos surgen con respecto al tema   creatividad “.

Con respecto a la motivación, se nos ocurre que está  relacionada con  la  necesidad de todo ser humano de lograr una identidad, de reconocerse  dentro del conjunto viviente, de poder recortar un sector de esa   realidad  llamada objetiva, y de otorgarle un sentido a su existencia, en suma  pensamos que puede estar en conexión  con  la  trascendencia.

Recor­demos además que  Freud   "considera  que el arte a diferencia de la  neuro­sises un regreso de la fantasía a la realidad,   de ahí su importancia.

En cuanto a  ¿ qué es la  creatividad ?   nos  inclinamos a pensar en que es  una facultad  característica del ser humano, coincidiendo con Winnicott en cuanto a su  universalidad, o sea que es común a  todos y que  según  como  se desarrolla el pasaje por esa zona intermedia, en la que hicimos hincapié anteriormente, y según las influencias ambientales  podrá  ser  estimulada o de lo contrario inhibida en mayor o menor grado.

Queremos mencionar brevemente que entendemos a la creatividad, (en el sentido artístico, diferenciándola en  éste momento de la creatividad   en  general),  como una cualidad, como una capacidad, que algunas personas  la  poseen  más desarrolladas que el común de los seres humanos, pero  recordando que todos la poseemos.

Ahora  bien,  ¿ en qué consistiría esa capacidad especial en los genios?

Como primer punto podemos retomar ahora la cita mencionada   anteriormen­te de M. Klein, en la cual afirmaba que la presencia de un  talento –creador  dependía en parte de las riquezas e intensidad de las   fijacio­nes y fantasías representadas en la sublimación y que el genio parece  posible cuando se dan simultáneamente los distintos factores involucra­dos que permitirían el surgimiento de agrupaciones  únicas, configura­ciones de   unidades relacionadas con las fijaciones libidinosas que se convierten en  tendencias del   yo , sosteniendo por lo tanto, la importancia de los factores  accidentales, además de los factores constitucio­nales.

Nos resulta de interés resaltar, que la capacidad creativa, estaría a nuestro entender relacionada también con el funcionamiento mental y las dos formas de transcurrir de la energía (13) para lo cual siguiendo el artículo citado haremos una breve referencia a las ideas metapsicológicas de Freud.

 Este autor postula la existencia de un  proceso primario, caracterizado por  la libre derivación de las cargas, pasando sin trabas de una representación a  la otra a través de la condensación y el desplazamiento. Al otro proceso Freud lo llama proceso secundario, donde la energía es ligada y hay control y regulaci6n del movimiento a la descarga, pudiendo inhibirse la misma.

Desde un punto de vista tópico (sostienen los autores) el proceso primario caracteriza el sistema inconsciente y el proce­so secundario caracteriza al sistema preconsciente - consciente .

Citan más adelante que Freud señala que el proceso primario nos conduce a una identidad de percepción y que el proceso secundario entrañaría la  búsqueda de una identidad de pensamiento.

En este punto en donde se articularía los postulados de Winnicott de una tercera zona intermedia de la experiencia.

André  Green  denomina  "Proceso  Terciario" a  esta  tercera  zona ubicada  por Winnicott entre la identidad de percepción  y  la  identidad de pensamiento.

Green define al proceso terciario como un sistema relacional entre los procesos, primario y secundario, que produce un equilibrio que da lugar a la aparición  de  la  “ intuición creadora “.

Aquí es donde nos interesa introducir las ideas de Chiozza (14) quien pro­pone  la  existencia de un proceso terciario, que articularía el proceso pri­mario y el secundario.

Define al proceso terciario por la negativa, como un proceso que es alógico, asistemático, arracional, aespacial, etc.

Recordamos ahora que Freud (15) nos dice, que el gran filósofo  poeta F. Schiller consideraba, que para el surgimiento de la capacidad creativa, es necesario que la razón retire su vigilancia de la puerta por donde van  surgiendo las ideas.

Por el contrario afirma Schiller que si  se  rechaza y se selecciona demasiado pronto las ideas se produce la esterilidad. Por lo tanto aconsejaba dejar fluir los pensamientos involuntarios y dar paso así a las facultades ima­ginativas.

De todo lo expuesto surge para nosotros, que para ser creativos, es nece­sario entonces retirar el control lógico del proceso secundario y permitir la emergencia del pensamiento  mágico, poseedor de riquezas  y  fuente de inspiración  (Proceso Primario) coordinando este accionar dinámico de un modo que se  emparenta con la propuesta de un proceso terciario, que integrarla el conjunto produciéndose entonces una expresi6n de la capacidad creativa, resultando una nueva unidad o configuración.

La nueva unidad resultante así alcanzada, será  a nuestro juicio una configuración original, plena y cargada de significaci6n y sentido, expresión de un mensaje personal y  único, pero que a su vez, será  factible que  des­pierte resonancias y resignificaciones en quienes entren en contacto con ella.

Pensamos que así, nos acercamos limitadamente aún a la comprensión de la creatividad.

No­s parece ilustrativo transcribir un comentario de Chiozza (16) que nos aporta otra perspectiva coincidente con nuestra propuesta

Watzlawick, en base a los hallazgos de la neurofisiología con respecto al funcionamiento de ambos hemisferios cerebrales, ha equiparado la función del hemisferio dominante con las características del proceso secundario y la función del otro con las del  primario.

A juicio de Chiozza, a ésta  analogía de Watzlawick, se debería añadir, que una parte de las funciones gestálticas “artísticas”  atribuidas al hemisferio no dominante, debe co­rresponder, en general, al ejercicio combinado de ambos hemisferios, y que esta interrelación  funcional podría muy bien ser homologada con el  proceso terciario

Nos resulta tentador en este punto, hacer una breve referencia a un tema muy complejo, como es la relación existente entre el genio crea­dor y el psicótico que intentaremos analizar aplicando nuestra propuesta , formulada precedentemente.

Entendemos que algunas expresiones producidas por psicóticos, son creativas, ya que son representativas de sus significaciones, y  en  tan­to las puedan materializar en una tela, en una escultura, en un  papel, etc, son posibles de ser apreciadas por el resto de los seres humanos.

Un ejemplo en este sentido lo constituye el caso del pintor Van Gogh. Según comunicación personal del  Dr. Wainer Gerardo G. el célebre pintor  realizó obras im­portantes estando internado.

Queremos aclarar que no pretendemos en este trabajo, definir cuando una obra, una expresión  creativa, es arte o no, sinó  que nos interesa ha­blar de creatividad  en el sentido de la palabra "crear”, que es la producci6n de algo que no existía.

 

Para ser más exactos se debería hablar de re-creación, ya que el ser humano siempre parte de elementos ya exis­tentes.

Nos viene en nuestra ayuda además, en este tema de la relaci6n entre el genio y el psic6tico, una cita de Pichón Riviere, quien en un articulo sobre Picasso y el Inconsciente (17) considera que existe una profunda diferencia entre el psicótico y el genio, y es que éste  último no sucumbe  ante la presión de su propio inconsciente, porqué  es capaz de exte­riorizarlo.

El  genio proyectando su emoción sobre la tela, vive y comparte el mundo del adulto, y tiene su pasado y presente.

Por lo tanto entendemos que para ser creativo, es necesario estar en  con­tacto con el inconsciente, ser permeable al caudal y riquezas que este  contiene, para así poder alcanzar la intuición  creadora; pero por otra  parte  es fundamental poder mantener la comunicación con el entorno y po­der salir del estado de desorganización  transitorio que se produce cuan­do estamos en contacto con el inconsciente, y recuperar a través del pro­ceso secundario, nuestra identidad y el principio de realidad, coordinan­do toda  ésta dinámica por el proceso terciario.

Para finalizar voy a transcribir los versos de Heine, citados por Freud (18) y con los cuales tomamos contacto a través de Chiozza (19), acerca de una descripción de la psicogénesis de la creación,  y  que  resume  poética  y brillantemente nuestra propuesta.

  

         "Imagino  a  Dios  diciendo:  la enfermedad  fue  sin duda la causa final de todo el impulso creador

         ¡ Al  crear  pude  recuperarme !

         ¡ Al  crear  alcancé  la  salud !.

 

BIBLIOGRAFIA






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